Habrá quién estas siglas le suenen a chino y quienes estén familiarizadas con ellas… Ahí va una recopilación de este tema que tan interesante y bajo mi punto de vista no tan conocido.

TDHA se le llama también a lo que es más conocido como Hiperactividad, aunque este nombre no sería correcto, puesto que existen casos de esta vamos a llamarla “disfunción” en los cuales el niño o la niña no sufre demasiado de hiperactividad, sino que más déficit de atención.

La hiperactividad de los niños es considerada como normal, cuando se produce dentro de una etapa de la vida entre los dos o tres años. El que un niño sea inquieto no tiene nada que ver con esta sintomatología. La falta de atención y la inquietud constante en el niño son síntomas que, por lo general, los padres comentan primero al médico de antención primaria, con frecuencia alertados por los profesores y educadores.

Este trastorno ha recibido muchos nombres en el pasado, daño o disfunción cerebral mínima, hiperkinesia, hiperactividad y déficit de atención…. Pero en realidad todo ello engloba una alteración importante de la atención que, muy a menudo, se da con una extrema actividad en el niño…

El porcentaje de niños con este problema se estima entre el 3 y el 5%, entre los niños en edad escolar, siendo seis veces más frecuente en los varones.

áreas en las que incide el TDHA

TIPOS DE TDHA:

~ Tipo predominantemente COMBINADO: Cumple los criterios de déficit de atención y de hiperactividad.

~ Tipo predominantemente HIPERACTIVO: Cumple los criterios de hiperactividad pero no llega a los necesarios de falta de atención.

~ Tipo predominantemente DE ATENCIÓN: Cumple al menos seis de los criterios de déficit de atención, pero no los de hiperactividad.

El más común es el combinado y, en las niñas, parece predominar el de inatención.

En los tipos combinados, la hiperactividad e impulsividad hacen que, con bastante frecuencia, sufran accidentes, puesto que no son capaces de calibrar los peligros de sus acciones.. (cruzar en rojo, patinar en terrenos no adecuados, lanzarse con la bici por una cuesta muy empinada, etc..)

Esta falta de atención y exceso de actividad suelen producir también problemas graves en el aprendizaje, aunque su capacidad intelectual sea normal o superior.

Existe una disfunción del lóbulo frontal y por otra parte desde el punto de vista neuroquímico existe una deficiencia en la producción de importantes neurotransmisores cerebrales. Los neurotransmisores son sustancias químicas que producen las neuronas, es decir las células nerviosas. Para que se produzca una buena comunicación entre las neuronas y todo funcione normalmente debe existir la cantidad adecuada de determinados neurotransmisores que en este caso son la dopamina y la noradrenalina. En el niño con TDAH existe una producción irregular en estos dos neurotransmisores y, por ello, la medicación que se les da y de la que hablaremos más adelante, está orientada a regularizar la producción de esas sustancias.

En esta imagen realizada por PET ( tomografía por emisión de positrones) en la que se ven dos cerebros, las partes roja, anaranjada y blanca de un niño sin el trastorno indica que hay mucha más actividad ante una tarea que requieres concentración continuada. Falla en el otro la actividad necesaria para focalizar la atención

Por supuesto el diagnóstico será dado por un especialista, basándose en ademas de lo anterior, los siguientes síntomas y que deben darse como mínimo 6 de ellos:

(enumerados en el MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICO de trastornos mentales de la sociedad americana de psiquiatría: DSM IV.)


Síntomas de desatención

  • A menudo no presta atención a los detalles, tiene errores por descuido y el trabajo escolar suele ser sucio y desordenado.
  • Tiene dificultades para mantener la atención, incluso en los juegos.
  • A menudo, parece no escuchar cuando se le habla directamente, parece tener la mente en otro lugar o como si no oyera.
  • No finaliza tareas escolares, pasa de una actividad a otra sin terminar la anterior. No sigue instrucciones ni órdenes.
  • Dificultad para organizar tareas y actividades.
  • Evitan situaciones que exigen una dedicación personal y concentración ( por ejemplo, tareas de papel y lápiz)
  • A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades ( por ejemplo, ejercicios escolares, juguetes, lápices, libros, etc.) y suelen tratarlos sin cuidado.
  • Se distraen con facilidad ante estímulos irrelevantes, pueden dejar las tareas que están haciendo para atender ruidos o hechos triviales que son ignorados por los demás (una conversación lejana, el ruido de un coche,…)
  • Son olvidadizos en sus tareas ( olvidan el bocadillo, los deberes, la hora del partido…)

Síntomas de hiperactividad

  • Suele mover en exceso manos y pies y se retuerce en su asiento.
  • A menudo abandona su asiento en clase o no es capaz de estar sentado cuando debe.
  • Corre o salta en situaciones en las que resulta inadecuado hacerlo.
  • Experimenta dificultades para jugar tranquilamente o dedicarse a actividades de ocio.
  • Parece estar siempre en marcha, como si tuviera un “ motor”.
  • A menudo habla excesivamente.
  • Dan respuestas precipitadas, antes de que las preguntas se acaben de formular.
  • Puede tener dificultades para aguardar su turno en cualquier situación.
  • También suele entrometerse o entorpecer los asuntos de los demás, tocan cosas que no deben, hacen payasadas

Veamos ahora algunos de los síntomas que presentan su aprendizaje:

  • Variabilidad. Son niños que tienen amplias variaciones en sus respuestas, son los típicos niños de los que se dice “puede hacerlo porque ayer realizó perfectamente esa tarea y hoy es un desastre”.
  • Retraso psicomotor, que varía desde la simple torpeza motriz hasta “ dispraxias “ importantes, es decir problemas en las nociones de su esquema corporal, del tiempo y del espacio. Dificultades que se agudizan cuando tiene que realizar algo con ritmo.
  • Trastorno del lengüaje de tipo expresivo, con vocabulario limitado y dificultades a la hora de expresarse. Problemas en el área de lectura. Dislexia.
  • Dificultades en la grafía, en la escritura:disgrafia y disortografía, porque existe poca coordinación entre lo que ve y el movimiento manual, es decir, suelen presentar incordinacion visomotriz . Su escritura es torpe, con tachones, desordenada, su ortografía con múltiples faltas y confusiones…

Síntomas personales:

  • Emotividad muy variable, cambian frecuentemente de humor, pueden pasar de la risa al llanto con cierta facilidad.. son explosivos, de rabietas constantes en algunos casos.
  • Acentuados sentimientos de frustración, baja tolerancia ante los problemas. Insiste una y otra vez en que se realicen sus peticiones.
  • Problemas de relación con los compañeros. Desadaptación social.
  • Problemas de ansiedad, agresividad, oposición, disconformidad, depresión infantil…
  • Algunos de ellos presentan enuresis ( pis nocturno).

Visto así tan esquematizado quizás parece mucho más grave de lo que puede llegar a ser en cada caso, y esta claro que aunque necesitan plena dedicación, estos niños son tan capaces como el resto de lograr una vida feliz y de triunfos. Hay pues que armarse de paciencia y saber que el trastorno, que es acusadísimo en la primera parte de la infancia, suele ir mejorando con la edad, aunque existen aún alteraciones en la vida adulta, casi en una tercera parte de los casos.

Tratamiento

A) Farmacológico: A designar por su psiquiatra. Cada caso es similar pero diferente.

B) Psicopedagógico: Familia-Profesor-Terapeuta

en la familia…

  • Dar órdenes cortas y de una en una.
  • Propiciar un ambiente ordenado y muy organizado, sereno y sin gritos.
  • Reconocer el esfuerzo realizado por el niño. Aumentar su autoestima.
  • Evitar ser superprotectora y no dejarse manipular por sus caprichos.
  • Cumplir siempre los castigos y las recompensas ante sus acciones.
  • Darle pequeñas responsabilidades.
  • Aceptarle tal y como es.
  • Saber que el trabajo es mucho y que se necesita mucha constancia.
  • Fomentar sus puntos fuertes, sus facultades.

en el cole…

  • Sentarle en el lugar adecuado, lejos de estímulos, entre niños tranquilos.
  • Darle órdenes simples y breves. Establecer contacto visual con el niño.
  • Darle encargos una vez que haya realizado el anterior.
  • No se le puede exigir todo a la vez, se debe desmenuzar la conducta a modificar en pequeños pasos y reforzar cada uno de ellos
  • Alternar el trabajo de pupitre con otras actividades que le permitan levantarse y moverse un poco.
  • Enseñarle y obligarle a mantener el orden en su mesa.
  • Hacer concesiones especiales, darle más tiempo en los exámenes, indicarle cuando se está equivocando por un descuido, o facilitarles un examen oral de vez en cuando para que descanse de la escritura, etc.
  • Darle ánimos continuamente, una palmada en el hombro, una sonrisa ante cualquier esfuerzo que presenta, por pequeño que sea, puede ser con privilegios de clase (borrar la pizarra, repartir el material, hacer recados, lo que además le permite moverse que es lo que necesita), o bien dedicarle una atención especial, reconocimiento o halago público, que él lo oiga…
  • Evitar humillarle o contestarle en los mismos términos. Evitar insistir siempre sobre todo lo que hace mal.

en el terapeuta…

  • Orientar a los padres.
  • Darles pautas de conducta y actuación con su hijo.
  • Reeducar las dificultades de aprendizaje asociadas ( dislexias, falta de memoria, discalculalias, disgrafías, etc)
  • Entrenarle en la resolución de problemas..
  • Entrenarle en habilidades sociales puesto que suele presentar problemas con los demás.
  • Entrenarle en técnicas de relajación…

Extraido de estudio realizado por Isabel Menéndez Benavente, Psicóloga por la universidad Autónoma de Madrid.

Y por encima de todo esto…cariño, mucho cariño que les haga crecer su autoestima.

By Aliciaexpulsada